El conjunto de quipus “Catarata” y la organización política indígena en el siglo XVI
Las organizaciones políticas indígenas según la documentación histórica
En la investigación que realicé sobre la organización política indígena en el Perú central[1], enfoqué mi trabajo en la descripción de entidades políticas que constan en las declaraciones de curacas indígenas dadas en visitas coloniales efectuadas entre 1543 y 1562.
Los curacas suelen informar de dos maneras: (1) con respuestas a preguntas hechas por los visitadores según un cuestionario previamente diseñado y (2) mediante declaraciones basadas en la lectura de sus quipus. Lo declarado por los caciques (autoridades locales) a partir de la lectura de sus quipus era traducido del quechua al castellano y seguidamente copiado por un escribano, por tanto era un documento que tenía valor legal. Dichos documentos o textos-quipus se pueden clasificar en tres clases: (1) quipu-textos sobre la organización jerárquica de los curacas, (2) quipu-textos sobre población y (3) quipu-textos sobre los tributos. A las tres clases de quipus que habrían servido como fuente original las he llamado (1) quipus de pachacas, (2) quipus de personas y (3) quipus de tributos o mitas[2].
Los curacazgos de los que traté en el estudio mencionado fueron Chupachos, Queros, Mitimaes y Yachas de Huánuco[3]; Pallascas, Taucas y Corongos en Conchucos[4]; y Cantas de la sierra de Lima[5]. De manera menos detallada, también traté de los Chucuitos, Collaguas y Pacajes de habla aymara, y de los curacazgos de Yauyos y de la costa cercanos a la actual Lima[6].
En los quipus-textos que describen la organización política, las personas o los tributos encontré tres elementos persistentes: orden, agrupamiento y jerarquía.
Orden
El orden se refleja de múltiples maneras; por ejemplo, en la ubicación geográfica de los asentamientos que suelen nombrarse según un eje geográfico de una cuenca. Los quipus de personas, por su parte, sitúan en primer lugar a los hombres casados o aucacamayos. En los quipus de tributos, los primeros lugares corresponden a la ropa, la plata o el maíz; es decir, el producto o los bienes que tienen más valor son los que se nombran primero. Si se trata de turnos de trabajo (mita), lo que va en primer lugar es el turno que corresponde al trabajo en los campos de los encomenderos.
Agrupamiento y jerarquía
El agrupamiento y la jerarquía están estrechamente relacionados. La organización política se caracteriza por una estructura anidada de partes y subpartes. Toda organización política tiene distintos niveles que se agrupan formando entidades mayores: del ayllu o “pueblo” se asciende a la pisca-chunga[7] o a la pachaca; de la pachaca a la pisca-pachaca; de la pisca-pachaca a la guaranga; y de la guaranga al hunu. Los ayllus no siempre pero muchas veces equivalen a los asentamientos y tienen un número muy variable de aucacamayos[8]; aunque, en general, tienen menos de cincuenta. De otro lado, las pachacas, pisca-pachacas o guarangas —aunque también tienen un número variable de integrantes— se caracterizan por tener cantidades similares entre sí.
Según el censo que se recogió en la visita realizada a los Chupachos en 1549, confrontado con datos complementarios de la visita de 1562[9], las pachacas de los Chupachos tuvieron un número promedio en torno a los 50 aucacamayos. Dos o más pachacas se agrupaban en un nivel intermedio (entre pachaca y guaranga) en el que había entre 100 y 200 aucacamayos. Reuniendo varios agrupamientos de nivel intermedio, se formaron dos pares de guarangas que tuvieron 580 y 553 aucacamayos respectivamente. Todo lo cual sumaba los 1203 aucacamayos para las cuatro guarangas de los Chupachos que fueron informadas en 1549.
Existen indicios claros de que en tiempos del Inca estuvieron en uso denominaciones numéricas menores a la pachaca, de manera que se precisaba mejor las cantidades de aucacamayos de cada curaca. Nos referimos a las declaraciones de la mayor parte de los curacas Chupacho entrevistados en 1562:
"(...) como dicho tiene, avía las dichas guarangas con sus caçiques e otros mandones de pachacas e de çinquenta e de diez e de çinco yndios e de veynte a quien mandavan y con quien tenían quenta (...)" (Diego Xagua en Ortiz, 1967: 29; f. 12r).
"(...) avía un caçique prinçipal de todas las quatro guarangas que nombraua el ynga e nombraua asimismo vn caçique de cada guaranga y prinçipales de cada pachaca que asimismo los nombraba el ynga y los prinçipales de çinquenta e de diez yndios por manera que el ynga los nombrava a todos los que mandavan (...)" (Juan Xulca en Ortiz, 1967: 45; f. 20v).
"(...) avía caçiques de cada guaranga e de cada pachaca e de a çinquenta e de veynte e de diez yndios avía prinçipales (...)" (Pablo Guaman Naupa en Ortiz, 1967: 56; f. 26r).
"(...) dixo que en tienpo del ynga oyó dezir a sus pasados que heran quatro mil yndios e que dellos avía vn caçique prinçipal e de cada guaranga otro e avía caçiques de pachaca e de diez e veynte e çinquenta yndios e sobre todos ellos que los mandava el caçique prinçipal (...)" (Juan Bautista Yupachaui en Ortiz, 1967: 60; f. 29r).
"(...) avía prinçipales de çiento e de treynta e de diez yndios e de quinientos (...)" (Diego Masco en Ortiz, 1967: 65; f. 32r).
"(...) e avía otros prinçipales que tenían çiento e otros çinquenta e a diez yndios (...)" (Francisco Ninapaucar en Ortiz, 1967: 70; f. 35r).
"(...) e que cada guaranga tenía dos caçiques prinçipales e avía prinçipales de pachacas e de a çinquenta e de diez yndios (...)" (Martin Capari en Ortiz, 1967: 81; f. 41r).
"(...) dixo que en tienpo del ynga heran quatro guaranga e de cada guaranga avía dos caçiques e otros prinçipales de pachacas e de çinquenta e menos yndios (...)" (Baltasar Guacache en Ortiz, 1967: 88; f. 45r).
Según lo que nos dicen los ocho curacas entrevistados, las entidades políticas menores se describen según el número aproximado de sus componentes: 10, 20, 30 o 50. Para las entidades mayores usan tres términos: pachaca, pisca-pachaca y guaranga. Las declaraciones de los curacas son de gran interés porque indican de manera consistente términos que se usaron en tiempos del Inca, pero que pocos años después se estaban dejando de usar. En 1562, cuando se realizó la visita, los curacas solo usaron los términos pachaca y guaranga para describir sus pueblos y dejaron de nombrar pisca-chungas o pisca-pachacas.
El hecho que también es constatable es que hay una discordancia entre las cantidades que debían tener pachacas o guarangas y lo que se reportaba en 1549 o en 1562. Las cuatro guarangas Chupacho, que deberían haber equivalido a 4,000 aucacamayos, solo contenían 1,202, y no hay evidencia clara de que hubiera una debacle demográfica tan radical en ese corto periodo. Por ejemplo, los mitimaes cusqueños declararon que su población se mantenía estable en torno a los 200 aucacamayos. Es posible que la discordancia se haya agudizado por un motivo adicional: el deseo de los curacas de ascender de categoría social, que los llevaba a autodenominarse con una jerarquía mayor a la que les correspondía. Los incas habrían tenido gran cuidado en tener mayor precisión en las denominaciones, pues la jerarquía se relacionaba a un sistema que estimulaba el aumento demográfico: un sistema que otorgaba un mayor número de esposas a los curacas de acuerdo a su grado jerárquico. Este sistema de estímulos y premiaciones se habría extinguido paralelamente a la pérdida de poder por parte de los incas.
Otro dato que se desprende de la documentación colonial respecto a la organización indígena es la información acerca de las formas de tributar. Los tributos se acostumbraban a repartir de manera aproximadamente proporcional, siendo las proporciones constantes, pero con excepciones. Por ejemplo, cuando se trata de ecologías distintas que afectan la producción de maíz o de papas, hecho que se evidencia en Huánuco entre Chupachos que habitaban en valles y Queros que habitaban en alturas donde el maíz no crecía (Chirinos, 2024: 327). Las descripciones de Polo Ondegardo (2013 [1560–1570]), Cieza (1985 [1553]) y Matienzo (1967 [1567]) nos informan acerca de la capacidad de los curacas para repartir o dividir tributos y son fuentes primarias fundamentales que confirman la existencia de procedimientos equitativos en distribuir los tributos.
Un análisis inicial del conjunto de quipus “Catarata”
La investigación sobre la organización indígena mencionada hasta acá estuvo basada en el estudio de documentos coloniales. ¿Cómo relacionar lo que la documentación histórica informa con la información que podemos extraer de los quipus arqueológicos que se conservan en museos y en colecciones privadas? Este es un desafío que atraviesa múltiples líneas de investigación y sigue siendo uno de los retos analíticos centrales en los estudios sobre quipus (véase, por ejemplo, un post previo ¿Hemos encontrado los “khipus de Rosetta”?).
Considero que los quipus contienen detalles acerca de la organización y de los aucacamayos que aún no hemos identificado ni analizado sistemáticamente. El testimonio arqueológico contenido en los quipus podría precisar de mejor manera el esquema organizativo de chungas, pachacas, pisca-pachacas, guarangas y hunus. Es así que el principal objetivo de este artículo es tratar de elucidar —aun cuando sea de forma tentativa— algunos indicios o pistas que apunten a caracterizar pisca-chungas, pachacas, pisca-pachacas, guarangas y hunus en los quipus.
Con este propósito analizamos los quipus “Catarata”[10], un conjunto de cinco quipus atados entre sí que se caracterizan por estar organizados de manera común: todos tienen grupos de tres cuerdas que repiten la misma serie de color W, RL y AB[11]. Las cuerdas W son las que tienen los mayores valores con muy pocas excepciones.
Cada uno de los cinco quipus “Catarata”, a su vez, tiene características propias que son paralelas a las características numéricas de las entidades políticas que se describen en la documentación colonial temprana. Las mayores diferencias entre los cinco quipus están relacionadas a la magnitud de los valores anudados en las cuerdas W. Los quipus E y B que tienen los valores más bajos son los únicos con subsidiarias (las cuerdas AB). Hay también diferencias entre los grosores de las cuerdas y de las cuerdas principales. El quipu E tiene las cantidades menores y también tiene las cuerdas más delgadas. Por su parte, el quipu A tiene las cantidades mayores y también tiene el mayor grosor de la cuerda principal. Estos aspectos de la construcción del quipu refuerzan la importancia de la magnitud de los números representados por los nudos.
Característica general del conjunto Catarata
La primera posición de cada grupo es blanca (W) y tiene la mayor magnitud. La excepción son 7 grupos situados al final del quipu C donde el orden de magnitud es RL > W > AB.
El orden de magnitud más frecuente en cada grupo es W > RL > AB. En el quipu D, y en los grupos finales de los quipus E y A, el orden cambia a W > AB > RL.

El patrón de colores permite calificar a los cinco quipus Catarata como quipus seriados. Los quipus seriados suelen caracterizarse por sumar según la posición y color; es decir, la suma de mayor interés para analizar el quipu no es la de los tres valores de cada grupo, ya que se trataría de tres bienes o servicios distintos. Si, por ejemplo, las cuerdas W representaran fanegas de maíz, las RL fanegas de frijol y las AB cestas de pescado, las sumas más significativas serían por colores W+W+W... RL+RL+RL... y AB+AB+AB... etc., respecto al total de los mismos productos que comparten con otras agrupaciones de su organización. Las sumas W+RL+AB no serían buenos indicadores de cómo se distribuyen los tributos entre las distintas agrupaciones (por ejemplo, pachacas, grupos de pachacas o guarangas), especialmente si se trata de bienes de valores distintos[12].
Las características numéricas de los quipus “Catarata” muestran cantidades en las cuerdas blancas (W) cuyo valor individual o su suma equivale aproximadamente a las cantidades que suelen atribuirse a ayllus, pachacas, guarangas y hunus en la documentación histórica.
En base a estas características, planteo como hipótesis que los cinco quipus Catarata pueden representar entidades políticas semejantes a las que pudo haber en la costa central o sur del Perú; por ejemplo, en Pachacamac o en Ica donde se señala que hubo hunus, guarangas, pachacas y ayllus. Los grupos de tres cuerdas serían las entidades políticas básicas descritas en cada quipu. Las cantidades representadas en las cuerdas blancas podrían ser fanegas de maíz, ropas o algún servicio de mita que sería igual o directamente proporcional a la cantidad de aucacamayos.
Para sustentar esta hipótesis resulta necesario empezar por comprobar la existencia de dos elementos que no son evidentes a primera vista en los quipus “Catarata”: los agrupamientos anidados de partes y subpartes y el uso de proporciones.
Las organizaciones políticas indígenas estaban compuestas de guarangas, pisca-pachacas, pachacas y pisca-chungas; es decir, de distintos niveles en progresión jerárquica donde los niveles jerárquicos más bajos se integran en los medianos y los medianos en los mayores. Lo que encontramos en la documentación son entidades políticas que partiendo de ayllus forman pachacas; partiendo de pachacas forman pisca-pachacas, las que a su vez forman guarangas; y guarangas que forman hunus. Las agrupaciones de conjuntos suelen estar compuestas de dos a siete entidades (pisca-chungas, pachacas, pisca-pachacas o guarangas). No conocemos entidades políticas compuestas por 20 pachacas o 14 guarangas sin que haya partes menores intermedias. Nuestra hipótesis es que debemos encontrar algo similar en los quipus que se conservan del periodo inca.
Por tanto, tomando ejemplos concretos: los 18 grupos del quipu B o los 14 grupos del quipu A deberían tener partes y subpartes aun cuando el espaciamiento del quipu no las ha señalado. Puesto que las partes y subpartes no aparecen ni en la serie de color ni en el espaciamiento de la cuerda principal, deberemos buscar otras formas de reconocer dichas partes. Para encontrarlas, nos basaremos en las proporciones y mostraremos ejemplos parciales de partes en cuatro de los quipus, exceptuando al quipu C que es muy similar al B.
Partes y subpartes en quipus y algunas formas de señalarlas
Hemos identificado varios ejemplos de quipus que tienen agrupamientos de partes y subpartes que no son evidentes a partir del espaciamiento de las colgantes en la cuerda principal. Por ejemplo, en el quipu KH0123 los Ascher establecieron partes a partir del patrón de color y la magnitud. En el quipu KH0051 se registran 3 grupos de 9 cuerdas, de las cuales 6 son marrones y 3 son blancas; pero en base a las relaciones numéricas entre las cantidades y la presencia o ausencia de subsidiarias encontré que las 6 marrones se debían analizar en dos subpartes de tres cuerdas[13]. En el quipu KH242, las tres últimas cuerdas de cada grupo forman una agrupación claramente distinguible por su magnitud diferente, que se repite dos veces, en los mismos lugares, cada cuatro grupos[14].
En el caso de los quipus “Catarata”, hallar las partes y subpartes representa un desafío, ya que parece haber pocos elementos objetivos que nos den criterios para dividir las partes. Sin embargo, sugiero que nos dan algunas claves:
-
Hay una clara organización por pares en el quipu D y parcialmente también en el quipu A. El quipu D muestra una estructura en pares. En cada par, la cuerda W del primer grupo de un par es siempre mayor a la cuerda W del segundo grupo del par (por ejemplo 311 > 255; 107 > 62; etc.). En el quipu A que tiene 7 pares de grupos ocurre lo mismo que en el quipu D en 5 de sus 7 pares (10 grupos de 14).
-
Existen subpartes señaladas por sumas que conectan resultados en dos quipus distintos. La parte IV del quipu E tiene una correspondencia bastante aproximada con 4 grupos del quipu B o C (B y C son similares en buena parte de sus cuerdas).

Los 10 grupos de la parte IV del quipu E podrían dividirse en cuatro subpartes que están sumadas en las cuerdas del quipu B.
-
El código de la direccionalidad de los nudos señala subconjuntos en el quipu C. El quipu C tiene 9 grupos en la parte central cuyos nudos tienen dirección Z, distintos al resto. A estos 9 grupos los llamamos “parte Z”. Los 4 grupos que están antes de la “parte Z” tienen cantidades significativamente menores a las cantidades registradas en las cuerdas RL y AB de la parte Z. Adicionalmente, los siete grupos situados después de la parte Z se distinguen por ser el único conjunto de grupos (en todo el conjunto “Catarata”) donde el valor de las colgantes RL es mayor al de las cuerdas W. Concluimos que la direccionalidad Z de los nudos del quipu C estaría señalando una parte o subparte diferente.
-
La división por mitades hanan/lurin[15] es una característica fundamental en toda entidad política indígena andina. Esta característica por sí sola nos permitiría proponer partes que dividan en dos mitades cualquier quipu que parezca representar una entidad política mayor. Una posibilidad, la más simple, sería dividirlos por el mismo número de grupos en cada parte. Otra posibilidad, que me parece más probable, es que las partes se compongan de cantidades aproximadamente semejantes en las cuerdas W; lo que se corresponde mejor a las equivalencias numéricas que encontramos en guarangas y pachacas de la documentación[16].
Sin embargo, todo lo mencionado para hallar partes y subpartes, aunque son indicios importantes, todavía es insuficiente para determinar cómo realizar la división en partes en los quipus B, C y A. Considero que la existencia o ausencia de proporciones puede ser un criterio más objetivo para sustentar mejor la división en partes y subpartes en el caso de los quipus B, C y A. Empezaré por mostrar partes y subpartes en los quipus E y D, quipus que tienen una división señalada por espaciamiento en la cuerda principal y por tanto su análisis es menos riesgoso.

En el quipu E las partes están señaladas por espaciamiento y el cálculo de sus sumas muestra que hay proporciones aproximadas respecto al total. Las proporciones de las partes se dan solamente entre los valores de las cuerdas W y RL; las cantidades en las cuerdas AB están fuera de proporciones. Consideramos que esta circunstancia es suficiente para proponer que existe una relativa proporcionalidad, ya que coincide con lo que se describe en la documentación colonial, donde las proporciones son generalmente aproximadas y no afectan a todos los productos. Siempre puede haber bienes que dependen de ecologías distintas o de la presencia de “especialistas” en producir un determinado producto y por tanto quedan fuera de las proporciones.

En el quipu D, las proporciones deben sacarse respecto al total de su respectiva parte y no respecto al total del quipu. El quipu D está separado claramente por espaciamiento en dos partes. Adicionalmente, lo hemos dividido en cinco subpartes: dos subpartes son los primeros dos grupos que tienen una magnitud diferente al resto de grupos, y tres subpartes adicionales que reúnen varios pares de grupos con características comunes. Al calcular las proporciones, veremos que hay proporciones aproximadas en 5 de las 6 subpartes que afectan a las cuerdas W y RL; varios valores de las cuerdas AB quedan fuera de proporción.
En el quipu B, vemos asimismo proporciones comunes en los valores de W y RL; pero las cuerdas AB están nuevamente fuera de proporción.

Reconozco que estas divisiones en partes y subpartes son experimentales o hasta cierto punto arbitrarias; hay otras formas de separación que producirían resultados semejantes incluso sin definir subpartes. Sin embargo, he considerado que las formas descritas nos permiten una visión más sintética y son más cercanas a los casos documentados que estudiamos.
En el quipu A, aplicamos los mismos procedimientos para establecer dos partes y dentro de ellas 3 subpartes y hallamos proporciones que en ese caso incluyen los valores de las cuerdas AB. En el caso del quipu A, para que las proporciones sean visibles debemos reunir los grupos por pares, ya que de esa manera se complementan.

Conclusiones
Mostramos entonces lo que son solo avances iniciales de una investigación que busca identificar estructuras en los quipus que sean similares a las entidades políticas descritas en la documentación colonial temprana. Los quipus Catarata son un ejemplo extraordinario, porque son cinco quipus que muestran patrones numéricos que abarcan casi todo el rango de las organizaciones políticas existentes en la época inca.
Interpretar los detalles de cada quipu, con las dificultades que implica el análisis, nos motiva a la búsqueda de indicios que progresivamente tratamos de acumular. Nos proponemos hallar patrones repetidos en conjuntos de quipus cada vez más numerosos, de manera que nos permita una interpretación de este aspecto crucial de los quipus: ciertas características en los quipus conservados: es decir, (a) orden sistemático, donde la primera posición es especialmente significativa; (b) agrupamientos jerarquizados que van desde el ayllu a la pachaca, guaranga y hunu; y (c) proporciones aproximadas entre las distintas agrupaciones para repartir de manera aproximadamente equitativa las obligaciones de tributación.
Un comentario final: considero que algunas de las investigaciones realizadas acerca de los quipus se han enfocado erradamente solo en aspectos parciales aislándolos de sus conexiones internas y externas, situación que no nos resulta ajena[17]. Es así que, el investigador a quien debemos la descripción original de los valores de los quipus “Catarata”, realiza un análisis de los quipus B y C dejando de lado las conexiones numéricas sistemáticas que se dan entre los quipus de todo el conjunto “Catarata”[18].
Chirinos, Andrés. 2024. “Organización político-territorial en el Perú central del siglo XVI. Un estudio por medio de análisis espaciales SIG y textos quipu como fuentes.” Tesis doctoral, Universidad Nacional de Educación a Distancia. ↩︎
Discuto los quipus de pachacas en Chirinos, 2024: 144–148; y los quipus de personas y tributos en Chirinos, 2024: 150–152. ↩︎
Chirinos, 2024: 295–346. ↩︎
Chirinos, 2024: 203–209. ↩︎
Chirinos, 2024: 164–179. ↩︎
Chirinos, 2024: 276–294. ↩︎
Los significados literales de estos términos son: pisca-chunga ‘cincuenta’, pachaca ‘cien’, pisca-pachaca ‘quinientos’, guaranga ‘mil’ y hunu ‘diez mil’. Sin embargo, cuando estos mismos términos se aplican a organizaciones políticas indígenas, suelen indicar que dichas organizaciones reúnen cierto número de aucacamayos o tributarios (también llamados “hombres casados”), número que no necesariamente coincide con la definición numérica literal. En ese sentido, estos términos señalan una estructura donde las pachacas son subordinadas a las pisca-pachacas, las pisca-pachacas a las guarangas y las guarangas a los hunus. Es probable que en las unidades mayores (guarangas y hunus) la equivalencia nunca haya sido muy precisa (Murra 2002: 216–217; Zuloaga, 2012: 45). Para otros autores, la cantidad de pachacas y guarangas sería casi idéntica a la cifra literal (por ejemplo, Julien, 1988). Retomaré este punto más adelante. ↩︎
Aucacamayo significa “hombres aptos para la guerra” y fue el término usado para lo que los españoles llamaron luego “hombres casados” o “tributarios”. En la práctica, eran jefes de unidad doméstica capaces de cumplir trabajos en servicio del Inca, y constituían la base a partir de la cual se distribuía el trabajo. Los incas y las organizaciones políticas que compartían una estructura general necesitaban conocer el número de aucacamayos para distribuir tributos equitativamente, una cuestión crucial y una de las funciones principales de los curacas. ↩︎
Los resultados del censo están resumidos en dos tablas (Chirinos, 2024: 270–271). La suma de los datos del recuento da 1203, aunque el informe de los visitadores consigna 1202. ↩︎
El conjunto de cinco quipus apodado “Waterfall” por Gary Urton está compuesto por cinco quipus atados entre sí (codificados originalmente como UR53A, UR53B, UR53C, UR53D y UR53E) conservados en el museo del Banco Central de Reserva del Perú. Sus códigos actuales son KH0283, KH0284, KH0285, KH0286 y KH0287. El término “Waterfall” alude al aspecto de “cascada” que generan los extremos deshilachados de muchas cuerdas. En este artículo nos referimos a ellos como quipus E, B, C, D y A (designaciones originales de Urton), ordenados desde el quipu con menor valor promedio en sus cuerdas blancas (E) hasta el de mayor valor promedio (A). ↩︎
W = blanco, RL = marrón rojizo claro y AB = marrón claro. Estos códigos de color fueron creados por Marcia y Robert Ascher a fines de la década de 1970 para codificar colores con mayor facilidad. Para una lista completa de abreviaturas, véase Ascher y Ascher (1978), Code of the Quipu Databook, pp. 22–25. ↩︎
Sin embargo, la suma de tres productos, aun si son distintos, puede tener interés para analizar demanda o producción, ya que puede mostrar proporciones aproximadas de consumo o requerimiento; y habría un interés especial si los bienes fueran de valor similar. ↩︎
Chirinos, 2010: 270–277. ↩︎
Chirinos, 2010: 263. ↩︎
En la sierra del Perú central, las mitades se denominaban usualmente allauca/ichuca (derecha e izquierda). ↩︎
El número de aucacamayos fue aproximadamente similar entre las tres guarangas de Conchucos en 1543 (Chirinos, 2024: 192); asimismo entre las pachacas y pisca-pachacas de Canta en 1549 (Chirinos, 2024: 177); entre las dos pachacas de los mitimaes (Chirinos, 2024: 323); y entre las pachacas de los Chupachos contadas en 1562 (Chirinos, 2024: 327). ↩︎
En un análisis que hoy considero fallido por no haber probado la existencia de un patrón que justificara la relación hallada, propuse que un quipu tenía sumas que correspondían a un valor especial (73326) (Chirinos, 2010: 249–251). ↩︎
Véase Urton (2017: 143–153). Un punto específico propuesto por Urton es que el anudamiento recto/verso de las colgantes indicaría una división Hanan/Urin. Me parece más justificable proponer que los quipus B y C, dada su gran similitud, refieren a la misma entidad política, al menos en las partes que se repiten en ambos. ↩︎
Bibliografía
Ascher, Marcia, and Robert Ascher. 1978. Code of the Quipu Databook.
Chirinos Rivera, Andrés. 2010. Quipus del Tahuantinsuyo: Curacas, incas y su saber matemático en el siglo XVI. Editorial Commentarios.
Chirinos Rivera, Andrés. 2024. "Organización politico-territorial en el Perú central del Siglo XVI. Un estudio por medio de análisis espaciales SIG y textos-quipu como fuentes." Universidad Nacional de Educación a Distancia.
Cieza de León, Pedro de. 1985. Crónica del Perú. Segunda parte. 2nd ed. PUCP - Academia Nacional de la Historia.
Julien, Catherine. 1988. "How Inca Decimal Administration Worked." Ethnohistory 35: 257--79.
Matienzo, Juan de. 1967. Gobierno del Perú -1567. Edited by Guillermo Lohmann Villena. Travaux de l'Institut Français d'Etudes Andines. Lima-Paris.
Murra, John V. 2002. El mundo andino. Población, medio ambiente y economía. PUCP-IEP.
Ortiz de Zúñiga, Iñigo. 1967. Visita de la provincia de León de Huánuco en 1562 Tomo I. Edited by John V. Murra. Universidad Nacional Hermilio Valdizán.
Ortiz de Zúñiga, Iñigo. 1972. Visita de la provincia de León de Huánuco en 1562 Tomo II. Edited by John V. Murra. Universidad Nacional Hermilio Valdizán.
Polo Ondegardo. 2013. El orden del Inca: las contribuciones, distribuciones y la utilidad de guardar dicho orden (s. XVI). Editorial Commentarios.
Urton, Gary. 2017. Inka History in Knots: Reading Khipus as Primary Sources. University of Texas Press.
Zuloaga Rada, Marina. 2012. La conquista negociada: guarangas, autoridades locales e imperio en Huaylas, Perú (1532-1610). Instituto de Estudios Peruanos.